Guía completa

Qué le pasa a tu coche desde que entra hasta que sale

La chapa es el único trabajo del taller que se juzga de un vistazo, a dos metros y con luz de sol. Por eso conviene contar el proceso entero: lo que separa un arreglo bueno de uno que canta ocurre casi todo en fases que el cliente nunca ve.

Desmontar antes que reparar

Lo primero es quitar de en medio lo que estorba: molduras, embellecedores, ópticas, a veces la puerta completa. Reparar con la pieza montada obliga a trabajar con las manos torcidas y deja bordes sin acceso, que son justo los sitios por donde después entra la humedad. Es tiempo que no se ve en el resultado, pero se nota a los tres años.

Devolver la forma

Sobre metal se trabaja con tiradores, martillo y sufridera hasta recuperar la línea original. Sobre plástico —la mayoría de parachoques— se repara con soldadura de aportación por la cara interna y se refuerza antes de tocar la exterior. Cuando el daño ha estirado el material o afecta a un refuerzo estructural, no hay maña que valga: se sustituye la pieza y se dice desde el principio.

El fondo, que es donde se gana o se pierde

Se lija hasta llegar a material sano. Si aparece óxido, se elimina y se aplica imprimación epoxi, no aparejo directamente encima. La masilla se usa donde hace falta y en capa fina; abusar de ella añade peso, se agrieta y termina marcándose bajo la pintura. Después va el aparejo, que sella y nivela, y un lijado en seco con grano cada vez más fino.

Color

Aquí es donde el trabajo se distingue. El código de fábrica es solo el punto de partida: un coche con años de sol y aire salino ya no lleva exactamente ese tono. Se mide con espectrofotómetro, se prepara la fórmula en el banco de mezcla, se tira una probeta y se compara junto a la pieza antes de aplicar nada. Luego se pinta en cabina, con la temperatura y la humedad controladas, difuminando el color hacia la pieza vecina para que no haya un canto que delate el corte.

Barniz, pulido y remontaje

Dos manos de barniz de gama profesional dan el brillo y la barrera contra los rayos ultravioleta. Un barniz malo amarillea y se descama en pocos años; uno bueno acompaña al coche el resto de su vida. Tras el curado viene el pulido fino, el remontaje de todo lo que se desmontó y un lavado antes de entregar.

Los tres trabajos que más repetimos aquí

Rozaduras de calle estrecha. Aparcar dentro del casco es maniobrar con centímetros a cada lado, entre fachadas y esquinas de piedra. Aletas marcadas, parachoques rayados de punta a punta, retrovisores tocados. La buena noticia es que casi todo eso se recupera sin cambiar pieza.

Llantas comidas por el bordillo. En muchas calles el bordillo va alto y no perdona una mala entrada. Rectificado y pintado devuelven el aspecto por una fracción de lo que cuesta una llanta nueva, y el coche entero parece otro.

Barniz apagado y golpes que burbujean. El levante trae arena fina en suspensión que actúa como lija sobre el capó y el frontal de los coches que duermen fuera; muchas veces basta con pulir. Lo otro es más serio: una reparación mal sellada empieza a burbujear en pocos inviernos porque la sal ataca por debajo, desde el fondo hacia arriba, y para entonces ya no basta con repintar la superficie.

Póliza o bolsillo: cómo se decide

Es la conversación que más agradecen los clientes, así que la tenemos siempre con los números delante.

Hay que comparar tres cosas: el importe de la reparación, la franquicia que has firmado y lo que la compañía te va a subir la prima en las próximas renovaciones al registrar un parte. En daños de una o dos piezas, la suma suele salir a favor de pagarlo directamente. Cuando hablamos de un lateral completo, con varias piezas y pintado extenso, la póliza gana casi siempre.

Y si el golpe te lo hizo un tercero identificado, entonces no hay dilema: se tramita y punto.

Si decides ir por seguro, del parte y del peritaje nos encargamos nosotros. Tú firmas la autorización de pago directo y no tienes que discutir con nadie.

Antes de dejarlo para más adelante

Un arañazo que llega al metal aguanta meses sin hacer nada en un clima seco. En la bahía no. Con humedad alta y sal en el aire, el óxido se mete bajo el borde de la pintura y levanta lo que hay alrededor. Lo que hoy es un retoque de 160 €, dentro de un año es chapa, saneado y una factura muy distinta.

Mándanos una foto del golpe al 641 16 17 71 y te contestamos el mismo día con una horquilla de precio. Si va por compañía, te preparamos el presupuesto formal por escrito.